
La torre, construida en pizarra de Livingston y con una altura de 61'1 metros, dispone de una escalera de caracol interna que permite acceder a los diversos pisos del edificio, desde los que se puede divisar la ciudad y alrededores. El mayor de ellos, al que se llega tras 287 peldaños, permite alcanzar la cúspide del edificio (a aquellos visitantes que lo alcancen se les entregará un certificado para conmemorar el evento). La mugrienta atmósfera del Edimburgo victoriano, que entonces era conocido como Auld Reekie (o la vieja [ciudad] humeante) por la gran contaminación industrial, provocó que las piedras perdieran su color original, adquiriendo una tonalidad negruzca. En la actualidad el aceite sigue rezumando de sus paredes, que conservan el tan característico color negro. Bill Bryson lo ha llegado a denominar el "el cohete gótico"
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